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A veces pareciera que los jóvenes o personas rockeras tuvieran siempre que ir dotados de un escudo de protección similar al de los guerreros espartanos en la película 300, para defenderse muchas veces del estigma o prejuicio de vándalos que una sociedad les impone y; atacar de vez en cuando con movimientos y acciones que reivindican su papel de jóvenes constructores de sentido y de ciudad.

Uno de esos ataques fuertes, en grupo, directos, lo dio la escena rockera de la ciudad de Pereira este fin de semana, durante los 3 días del Festival Convivencia Rock, pura paz, convivencia y armonía se vivió en el parque Olaya Herrera, para que las señoras encopetadas pudieran cotorrear en sus balcones y los medios locales en sus columnas…PERO MOMENTO…Este post no se dedicará a describir las cifras del festival, ni mucho menos a tratar de convencer al procurador que eventos como estos tienen que seguirse realizando.

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Este post tratará hechos más importantes, como que un punketo se de un pico y un abrazo con tocada en la Nies con un metalero en medio de un pogo de Koyi K-uto o que un grupo de niñas muevan sus lindas cabelleras en un circulo al son de las chicas quieren Rockear de Nepentes; y como, estos actos terminan configurando un movimiento cultural impresionante alrededor de la música y el arte.

Después de viajar a festivales como Rock al Parque en Bogota, donde vi perseguir a Emos fanáticos de PANDA por un grupo de Punketos con chaquetas de Jean, es de resaltar la buena vibra que se teje entre los asistentes al Convivencia Rock, sus mezclas de géneros y la excelente organización del festival.

Los asistentes, el público, los espectadores, los jóvenes pereiranos están configurando un festival que genera un espacio importante para la escena local que permite la visualización de nuevas bandas y artistas de diferentes géneros, pero  que sobre todo, esta generando un ambiente de respeto, de aceptación de las diferencias, emergiendo de esta manera un público sin reservas, al mejor estilo Antony Burdain, que recibe a las bandas y artistas en escena sin prejuicios, sin cohibir grito ni baile.2

Las comparaciones son odiosas, pero si comparamos el Convivencia Rock con Rock al Parque o el Altavoz de Medellín es fácil observar algunas diferencias, la mayoría de las personas espera al igual que en los festivales de mayor recorrido, que se separen ritmos como Punk, Metal, Ska, Reggae, razón que ha llevado a los organizadores de Rock al Parque a crear tres tarimas simultáneas para evitar encuentros entre los asistentes, algo similar a «Separa y reinaras».

Pero en Pereira no, lo han intentado, se han atrevido y creo que por limitantes de billete -por ser festival emergente- no han podido separarnos, notese que normalmente el tiempo que invertimos mientras tocan las bandas que desconocemos, lo utilizamos en ir al baño, en la zona de hidratación, comemos etc… En Pereira no, aquí la escuchamos, le damos la oportunidad, conversamos sobre lo bien que se escuchan, sobre los ritmos de la guitarra, la calidad de la imagen entre otros, al final siempre es el mismo resultado y la misma conclusión (esta semana voy a descargar música de esa banda). de ahí que el HashTag del convivencia hubiese podido ser #SinReservas.

 

No queda mas mas que felicitar a todas las personas que colaboraron e hicieron este nuevo número del Festival Convivencia Rock posible.3

Categorías: Comunicación

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