Espacios públicos híbridos
En este artículo se desarrollará el concepto de espacios públicos híbridos a partir de la relación entre practica ciudadanas y tecnologías digitales como posibilitadoras de la emergencia de una política de lo cotidiano que constituyen una perspectiva interesante para el abordaje de la investigación social con TIC y la construcción de nuevos sujetos políticos en la sociedad contemporánea.
Cuando se habla acerca de lo híbrido normalmente nos remitimos a los estudios de García Canclini sobre sus estudios del arte en relación al consumo, la industria y la comunicación, Canclini ubica la estética en ámbitos como la investigación social y cruces de metodologías para reflexionar sobre la modernidad y conceptos como la cultura, lo popular en tiempos de globalización.
Sin embargo, cuando se habla de espacio públicos híbridos en este ensayo, se hace desde el reconocimiento de la tecnología como un espacio público emergente y potencializador de practicas ciudadanas que terminan desarrollándose en espacios físicos e interpelando el papel de lo público y lo privado, tanto en la ciudad como en la internet. Se ubicará por supuesto estos dos espacios en la definición de Pierre Levi sobre la virtualización.
Acto – potencia
Cuando se habla de lo virtual, normalmente se describe el concepto como una “ausencia pura y simple de existencia” (Levy 1998) hecho que ha llevado a suponer que lo virtual se opone a lo real, generando una idea de lo virtual como engañoso o falso. Lo virtual sin embargo, es aquello que existe en potencia pero no en acto, esta idea desplaza la oposición anterior considerada entre real-virtual, a una oposición mas clara entre acto y potencia; lo actual entendido como el momento mismo en el cuál se hace referencia al objeto, y lo potencial como la fuerza que tiene el objeto para problematizarse, para constituirse en otro, en un acontecimiento que se denomina actualización, de esta forma, lo virtual no se opone a lo real, sino mas bien lo actual se opone a lo virtual.
Por consiguiente, ubicar el espacio público físico en la anterior idea es concluir que dicho espacio habitaría en la idea del acto, lo que hoy se considera espacio público con sus deficiencias, connotaciones y representaciones del mismo concepto. De la misma manera, si se ubica internet como un nuevo espacio público, este habitaría en la idea de lo virtual como una fuerza que se problematizo y se actualizo mediante la resolución de algunas situaciones. “Actualidad y virtualidad sólo son dos manera de ser diferentes” (Levy 1998).
Apropiación social de las TIC
La propuesta entonces, es comprender las tecnologías desde un marco que permitan entender la reconceptualización del concepto, en relación a la sociedad, la cultura, la educación y las practicas que de ella emergen configurando una nueva política, es decir una nueva forma de ser y estar en sociedad por medio de redes sociales, de comunicación constante y de auto-organización de diferentes colectivos.
Es por ello que la tecnología requiere entenderse en su “naturaleza híbrida” con la ciencia, la humanidad, el ambiente y la cultura, por lo que el concepto de tecnocultura resalta tanto el carácter complejo y de relación inextricable entre estas dimensiones. (Rocío Rueda 2005)
La tecnología hoy no puede seguir entendiéndose por fuera de lo humano, Rocío Rueda (2004) cuestiona ¿Cuál es el limite de lo in-humano? Cuando lo tecnológico lo llevamos dentro (vacunas, medicamentos) lo habitamos (espacio con temperatura controlada, lugares automatizados) otras en cambio nos habitan (como las lógicas de procesamiento, válvulas y marcapasos).
En palabras de (Derrida 1986), las tecnologías de la información hoy son un “acontecimiento” que se ha hecho cuerpo (es decir, sin cuerpo), que es real (es decir, virtual) y que se escribe e inscribe en una nueva textualidad (es decir, la hipertextualidad). Acontecimiento del que no es responsable un sujeto, sino que más bien tiene lugar en nuestra historia de la escritura, de la técnica de la memoria de almacenamiento de información, como tecnología de la inscripción y diseminación del sentido.
A pesar de estas reflexiones, y muy alejadas de ellas existe una tendencia de instrumentalización de la tecnología en todos los campos, en los transportes, la medicina, la empresas e incluso en la educación, que antecede la instrumentalización de la tecnología en lugar de la apropiación social de las mismas. Esto es porque las tecnologías se han instalado sobre el supuesto de la modernización, suponiendo que superar las cifras de infraestructura mejora por si solas las condiciones sociales y económicas de una país, cayendo en lo que muchos han denominado como un determinismo tecnológico.
Ahora, no se puede negar que las tecnologías han constituido un espacio comunicacional sin precedentes en la historia humana, configurando una gran esfera pública que integra los campo técnicos pero al mismo tiempo propiciando una “Cultura de la convergencia” (Jenkin 2006), “donde chocan los viejos y los nuevos medios, donde los medios populares se entrecruzan con los corporativos, donde el poder del productor y el consumidor mediáticos interaccionan de maneras impredecibles”
Lo anterior replantea la forma en como la sociedad contemporánea con la tecnologías, se asume como una sociedad que consume contenidos pero al mismo tiempo supone un actitud de productor del mismo -de buena o mala calidad- “la convergencia representa un cambio cultural, toda vez que se anima a los consumidores a buscar nueva información y establecer conexiones entre contenidos mediático dispersos” (Jenkins 2006)
Los espacio públicos híbridos: otras formas de lo común
Para entender los espacio públicos híbridos, es necesario ubicarlos en la relación tecnología – ciudad, y entender dichos espacios por lo menos en tres aspectos fundamentales para pensar, habitar y construir las ciudades. La primera, es que son espacios que posibilitan la interacción, entre personas, colectivos, el espacio mismo con estos actores, como una suerte de apropiación del lugar para construcción de sentido colectivo.
El segundo aspecto es la comunicación, pues un espacio público debe permitir a los ciudadanos asumir su propia voz, no puede acallar, y mucho menos ignorar a los ciudadanos desde el discurso institucional, y finalmente el tercer aspecto tiene que ver con la disposición de herramientas que permitan la negociación y la dialógicidad para la gestión de soluciones y toma de decisiones.
Sin embargo, los espacios públicos físicos y actuales sufren hoy una crisis producto de las interpelaciones y tensiones de una sociedad contemporánea emergente, donde el ciudadano ya no se siente representado en las instituciones y esta ya no es garante de sus derechos y su deberes, mas bien existe una emergencia de practicas ciudadanas emergentes y posibilitadas en la red, que constituyen una política de lo cotidiano, “una característica sobresaliente de las nuevas ciudadanías, o de formas emergentes de ciudadanía, es que tienden a ser “ciudadanías de la expresión” (que en principio se ejercen en relación con la vida cotidiana, no institucional, con un carácter más social y cultural), y por tanto más cercanas a una política menor o del acontecimiento”
El Ciberespacio se comprende entonces como un nuevo territorio de interacción y expresión social (Levy, 2007) un nuevo espacio público que revitaliza antiguas formas de democracia directa, en tiempo real y a gran escala, un espacio que posibilita el encuentro, la discusión desde un modelo de comunicación todos a todos para la movilización efectiva de las competencias individuales y colectivas, capaces de transformar y incidir en la política desde acciones cotidianas, que implica tanto la desintegración de certezas institucionales tradicionales, pero al mismo tiempo engrandeciendo una cultura de la participación en red, las comunicaciones horizontales, la coordinación de acciones en tiempo real y la generación de espacios públicos híbridos.
(texto construido en el marco del proyecto Yo Participo de la Nebulosa Fanzine)
BIBLIOGRAFÍA
DERRIDA, Jacques (1986) De la Gramatología. México: Ed. Siglo XXI, 4ª. Ed.
JENKINS, Henrry (2206). Cultura de la convergencia. EE.UU, New York: New York University Press
LÉVY, P. (1998). ¿Qué es lo virtual?. Traducción del francés por Diego Levis. Barcelona, Buenos Aires, México, Francia: Paidós.
LÉVY, P. (2011). «El medio Digital» la esfera pública del siglo XXI. From en:
Tech y Redes: http://techyredes.files.wordpress.com/2011/08/techyredes_articulo-pierrelevy1. Pdf
LÉVY, P. (2007). Inteligencia Colectiva: por una antropología del ciberespacio. Traducción del frances por Felino Martínez Álvarez. Francia: La Découverte (Essais).
ORTIZ, R. R. (2004). Tecnocultura y nuevas ciudadanías. en: Revista Periferia ISSN: 0123-4196 , 4, 84-91.
ORTIZ, R. R. (2005). Apropiación social de las tecnologías de la información: ciberciudadanías emergentes. en Tecnología y Comunicación Educativas ISSN: 0187-0785 (41), 19-33.
Carlos Betancurth
Diseñador de la Nebulosa Fanzine y docente de la Corporación Ilógica

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